septiembre 19, 2008

VII





Cuando los astros extasiados

contemplen honda hermosura

tendida entre sueños distraídos

esperando la nueva aurora

¡Para amarte... yo ahí estaré!


Si una pena acongoja tu alma

y un dolor empaña tus ojos

no te aflijas mi fiel dama

que en tardes de ocasos rojos

¡A consolarte... yo ahí vendré!


Si en una tumba fría

yace tu cuerpo angelical

morada de placer y gloria

entre cantos de amor celestial

¡Más allá del sol te esperaré!