
Cuando los astros extasiados
contemplen honda hermosura
tendida entre sueños distraídos
esperando la nueva aurora
¡Para amarte... yo ahí estaré!
Si una pena acongoja tu alma
y un dolor empaña tus ojos
no te aflijas mi fiel dama
que en tardes de ocasos rojos
¡A consolarte... yo ahí vendré!
Si en una tumba fría
yace tu cuerpo angelical
morada de placer y gloria
entre cantos de amor celestial
¡Más allá del sol te esperaré!

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