octubre 06, 2009

XII



Había una vez una princesita
que quiso caminar y aprendió a volar
de su trono de oro intentó escapar
pero la noble era aún pequeñita

Envuelta en su fino y elegante tul
la joven reina acaricia las flores
y besan sus labios vivos colores
y sus ojos se pierden en el azul

Recuerdo el día cuando la conocí
tal vez tenía doce años de vida sin dueño
y vivía en su reino hecho de ensueño
tan linda e inquieta como un colibrí

En el palacio pasaron los años
y un día las estrellas quiso coger
dejo a sus bufones para ser mujer
hasta que hoy cumplió veintidós años

La princesa por el mundo va ahora
¿ Buscando irá otra ilusión? ... que se yo
ni lo que en su pecho hay... solo sé
que un vasallo de su corte la adora

XI



Mece suave la brisa tus cabellos
y ondulas tu cuerpo lento al caminar,
son mis ojos dos ascuas que extraviados
se embelesan al ritmo de tu paso.
Mírame mujer de hermosos ojos
Llámame al arrullo de tu canto;
que es mío tu semblante idolatrado
Mis manos acarician tu figura,
desnudando tu cuerpo junto al mío,
tus senos hierven en sensual emoción
me siento arder al contacto de tu piel
Olvida todo que el amor es loco,
no me niegues el sabor de tus labios
Bésame ahora que estas en mis brazos
que es a mi tus labios dos gotas de miel
¡Sujétame! contra el ralo musgo de tu vientre
Es tu cuerpo un crisol que abrasa,
desgarrándote vida con dulzura
en el juego de este amor prohibido
Ya al clímax de esta pasión nuestros cuerpos
se funden solo en el deseo de amar
Las estrellas titilan en lo alto
la luna adormece al penumbra
y el silencio ahoga esta pasión

X



Anduve buscando ido en primavera
el néctar de tu boca nacarada
el placer de tu forma delicada
locuras de tu negra cabellera

¡Noctívago! .. entre noches sin mañana
buscando en la inmensidad un lucero
suplicándole amor porque me muero
deseando con pasión su piel grana

Me perdí en la inocencia de tu amor
en noches de luna que fuiste mía
y de tus labios el fuego que ardía
más ahora es mi voz un vago clamor


Del límpido arroyo al pie del cerezo
jugando en soledad por la llanura
dibujando en sus aguas tu figura
esperaré con ansias tu regreso

IX



En una mañana al correr de las horas
En un escondrijo revuelto de donas
Asoma su rostro, un triste mendigo
La mirada distante, sus ojos hundidos
La jornada comienza, la noche fue dura
araña siniestra en su guarida
Temeroso del nuevo día
Al sol reverente saluda
¡Que hoy no me falte la migaja del día!
Lamiendo sus manos asea su palma
Coloso de rondas camina con calma
Extiende su mano escuálida diestra
Y fantasean sus ojos con una moneda
-Dadme una limosna hijos del mundo
Soy forastero y he perdido el rumbo
El rumbo de esta vida tan cabal con algunos
Tan mezquina con otros, tan cruel como un verdugo
Lisonjas nunca tuve
Amores todos perdidos
El norte nunca supe
Mi origen desconozco
Pedí a la muerte compasión
Y hasta la muerte mis pasos esquivó

¡Miserere.........Miserere
hasta cuando el rátigo de mis desventuras
Cargaré!

VIII



Cuando no hay amores que contar
canta a la vida su gran esplendor
hincha tu pecho, abre tu alma
toca tu piel aún tiene el color
tiene el sabor y quiere cantar
¿Adónde tu vas... pseudo cantor?
A cantar a la vida, a cantar... a cantar
las ingentes notas de mi canción
rauco la voz, las cuerdas sonoras
se abren al paso de tu voz estentórea
el eco a lo lejos, distante aureola
y sobre el ramaje un ave agorera
con ojos muy tristes de herida mortal
me cuenta historias de David y Goliath

Sibilante la brisa retoca tu frente
abriendo el cáliz las Musas coquetas
Sus dedos hechizan al sol prefulgente
y las Divas aplauden su loca proeza
Gimen las notas, abren sus bocas
corren el prado cual graciosas gacelas
al vaivén de los vientos, al vaivén de las olas
A lo lejos una voz furente resuena
quebrando el ocaso en la noche tranquila
tiemblan los astros en la noche estelífera
Las cuerdas ya gimen. A lo lejos va el quídam
bordeando el valle de su vida efímera.....
Su piel ya marchita sin amores que contar
¡exhala con un suspiro su último cantar !

septiembre 19, 2008

VII





Cuando los astros extasiados

contemplen honda hermosura

tendida entre sueños distraídos

esperando la nueva aurora

¡Para amarte... yo ahí estaré!


Si una pena acongoja tu alma

y un dolor empaña tus ojos

no te aflijas mi fiel dama

que en tardes de ocasos rojos

¡A consolarte... yo ahí vendré!


Si en una tumba fría

yace tu cuerpo angelical

morada de placer y gloria

entre cantos de amor celestial

¡Más allá del sol te esperaré!

febrero 12, 2008

VI



Al escribir tu nombre en la arena
escucha la mar adormilada sirena
rimar el eco con sus sutiles voces
un canto leteo colmado de goces

Soy yo, en noches delirantes, el artista
que moldea tu cuerpo a mi medida
Soy yo, el solitario Monje Lama
que purifica tu cuerpo y tu alma

Soy yo, el Pirata que lame goloso
la ambrosía que exudan tus poros
Soy yo, que desgarro de tu pecho en el fondo,
los más hondos sollozos de amor y pasión